Mientras la administración municipal saca pecho por una «cobertura histórica» en seguridad, una sombra de duda planea sobre el verdadero estado del sistema de televigilancia de la Ciudad Jardín. Entre anuncios de drones y patrullajes record, surge la interrogante que inquieta a los vecinos: ¿está Viña del Mar realmente vigilada o navegamos en una peligrosa ceguera tecnológica?
Un Contrato de Miles de Millones, una Implementación «a Goteo
Los documentos oficiales revelan que el municipio suscribió en noviembre de 2025 un contrato colosal con la UTP conformada por Globallink Chile Telecomunicaciones S.A. y Alguien te Cuida SPA. El monto no es menor: la inversión para adquisición e instalación supera los 3.379 millones de pesos, sumado a un costo de mantención mensual de casi 47 millones .
Sin embargo, el despliegue de los «ojos» de la ciudad no es inmediato. Según el cronograma de implementación, el sistema se divide en cuatro hitos críticos:
Hito 1: Instalación del 90% de las cámaras críticas, sala de control y software.
Hito 2:El 10% restante de cámaras críticas.
Hitos 3 y 4: El 70% de las cámaras calificadas como «no críticas».
El contrato establece que la empresa tiene un plazo de hasta **360 días para completar la totalidad del servicio**. Considerando que el contrato se firmó a fines de noviembre de 2025, a fecha de marzo de 2026 —apenas cuatro meses después— la ciudad se encuentra en plena fase de instalación. Esto significa que, legalmente, **el sistema no puede estar funcionando en su totalidad**, dejando amplias zonas de la comuna en una zona gris de vigilancia.
¿Drones para Tapar el Sol con un Dedo?
En la reciente sesión del Concejo Municipal, la alcaldía enfatizó el uso de drones para labores de aerovigilancia como un gran éxito del Plan Estival. No obstante, para los críticos, este despliegue aéreo —aunque útil para obtener evidencia en persecuciones— podría estar funcionando como un «parche» ante la falta de una red de cámaras fijas totalmente operativa.
La inseguridad no espera los plazos burocráticos. Durante la sesión, se recordó el grave incidente de un herido a bala en Reñaca a principios de marzo, vinculado a locales sin patente. Si el sistema de cámaras críticas estuviera al 100%, ¿cómo es que estos focos de incivilidad siguen operando en la impunidad de las sombras?
La Duda Sembrada: Entre el «Hito» y la Realidad
Aunque se ha pagado por la habilitación de una Sala de Control y un Data Center, el municipio no ha entregado una cifra exacta de cuántas cámaras están transmitiendo en tiempo real hoy mismo. Mientras el contrato habla de «restablecer el sistema en un máximo de 2 a 6 horas» ante fallas, la realidad en las calles sugiere que muchos puntos de televigilancia podrían ser aún meros postes sin conexión.
Con una inversión que supera los 3.300 millones de pesos de fondos propios municipales, Viña del Mar no puede permitirse estar «a ciegas». La pregunta queda en el aire: ¿Son los drones el futuro de la seguridad o una distracción necesaria mientras la red de cámaras fijas termina de despertar de su letargo contractual? Por ahora, la sensación de seguridad parece depender más del vuelo de un aparato a control remoto que de una infraestructura sólida y permanente.
