VIÑA DEL MAR – Mientras las calles de la Ciudad Jardín se teñían de morado el pasado domingo en una masiva conmemoración por el 8M, dentro de las oficinas del municipio el ambiente era de decepción. A días de la movilización, el sentimiento es unánime entre las trabajadoras: el reconocimiento oficial de la alcaldesa Macarena Ripamonti nunca llegó.
Los gremios sacan la cara: El rol de AFUMUVI
Ante la llamativa ausencia de un gesto por parte de la máxima autoridad comunal, fueron las organizaciones de trabajadores las que debieron tomar la iniciativa para no dejar pasar la fecha en blanco. Fuentes internas confirmaron que gremios como la AFUMUVI (Asociación de Funcionarios Municipales de Viña del Mar) se encargaron personalmente de saludar y reconocer la labor de las funcionarias.
Este gesto gremial no solo sirvió para conmemorar la lucha histórica de las mujeres, sino que puso en evidencia el «vacío institucional» dejado por la alcaldía. Mientras la asociación recorría los puestos de trabajo, la pregunta en los pasillos era la misma: ¿Dónde está el saludo de la alcaldesa feminista?
El contraste de una autoridad «feminista»
La falta de un acto o saludo formal por parte de Ripamonti ha generado una ola de críticas, considerando que la alcaldesa ha construido su carrera política bajo la bandera del feminismo. Para las funcionarias que operan de lunes a viernes —y muchas veces los fines de semana— ese compromiso parece haberse quedado solo en el discurso de campaña o en las redes sociales.
Las claves de la indignación:
Invisibilidad laboral: Siendo ellas la cara principal ante el vecino, se sienten ignoradas por su propia jefatura en la fecha más relevante para el género.
Feminismo selectivo: Las trabajadoras cuestionan si el feminismo de la administración es «para la foto» y para grupos externos, o si realmente incluye a la mujer que trabaja en la base administrativa y operativa del municipio.
Respaldo gremial vs. Silencio oficial: La acción de AFUMUVI destacó aún más la indiferencia de la autoridad, dejando claro quiénes son los que realmente valoran el capital humano femenino del municipio.
«Agradecemos que nuestros compañeros de los gremios se hayan acercado, porque por parte de la alcaldesa hubo un silencio absoluto. Nos preguntamos si el feminismo en Viña del Mar es para todas o solo para unas pocas», señala una fuente protegida del Palacio Consistorial.
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Un silencio que pesa
El silencio de la autoridad comunal tras el 8 de marzo no solo ha caído como un balde de agua fría, sino que abre una grieta de desconfianza. Las funcionarias, motor de la comuna, hoy sienten que su esfuerzo no es parte de la agenda real de género de la alcaldía, sino que su único respaldo proviene de sus pares y sus representantes sindicales.
