La Región de Valparaíso se ha convertido en el epicentro de un verdadero misterio inmobiliario que ha puesto bajo la lupa los procesos de tasación, tanto para expropiaciones como para remates. Las cifras que se manejan en dos casos emblemáticos son tan contradictorias y sospechosamente bajas/altas que la ciudadanía se pregunta: ¿Quién diablos fija el valor de la tierra y a quién beneficia este desorden?
El Enigma del Cerro Centinela: Oro en la Quebrada
El caso de la polémica toma del Cerro Centinela en San Antonio ha desatado la indignación. El terreno, de unas 100 hectáreas con una topografía compleja, sin urbanización, y distante de servicios básicos (agua, alcantarillado), será expropiado a un valor que muchos tildan de escandaloso: 0,25 UF por metro cuadrado.
Valoración Final: $11.000 millones de pesos (aproximadamente 276.488 UF).
Contraste: Pese a sus evidentes dificultades de desarrollo, este precio parece estar muy por encima de lo que dictaría el sentido común y las condiciones reales del suelo. La pregunta es obvia: ¿Qué parámetros elevaron de tal forma el valor de un terreno «crudo» y cuestionado?
Curauma: La Ganga del Siglo o el Gato Encerrado
La otra cara de la moneda se vive en Curauma, un sector de alta plusvalía en Valparaíso. Aquí, un paño de 523 hectáreas, colindante con áreas urbanizadas, centros comerciales, una universidad, colegios, y la hermosa laguna, está fijado para remate con un precio de partida que raya en lo inverosímil, establecido por el Síndico de Quiebra: 0,015 UF por metro cuadrado.
* Precio Total del Paño: 80.000 UF (aproximadamente $3.172 millones de pesos).
Consecuencia: Este precio, inentendiblemente bajo para una zona premium, asegura que el Remate N° 23, fijado para diciembre, sea nuevamente declarado desierto o suspendido.
La Resistencia: Ante la falta de lógica en el precio de remate, la Municipalidad de Valparaíso (uno de los mayores acreedores junto al Fisco de Chile) solicitó una nueva tasación. La respuesta fue sorprendente y alarmante: la Tesorería General de la República se opuso rotundamente.
El Fantasma de Sierra Bella y la Pregunta del Millón
Estos dos casos en la Quinta Región resucitan el fantasma de la polémica Clínica Sierra Bella en Santiago, donde las tasaciones también estuvieron bajo sospecha de inflar artificialmente el valor de un activo con fondos públicos.
En ambos escenarios de Valparaíso, la pregunta es la misma, la fundamental:
¿Cuáles son los parámetros REALES y transparentes utilizados para tasar un predio en Chile?
Si terrenos sin urbanización son valorados a precios de oro, y paños prime se ofrecen a valores de liquidación, la sospecha es inevitable: ¿Hay un «gato encerrado» en estas tasaciones que beneficia a terceros, ya sea inflando valores para la expropiación pública o deprimiéndolos para un remate dudoso?
¿Quién Vela por el «Precio Justo»?
La ley chilena exige que, en expropiaciones, se pague el «daño patrimonial efectivamente causado», que debería acercarse al valor comercial. En el caso de remates, la tasación debe ser lo más fiel posible al mercado para garantizar la satisfacción de los acreedores.
El experto Pablo Trivelli, en su estudio anual sobre el mercado de suelos, ha revelado datos sorprendentes sobre las dinámicas de precios. Estos análisis, de ser confrontados con las tasaciones de Curauma y el Centinela, podrían evidenciar las gravísimas distorsiones que hoy se viven.
La ciudadanía exige respuestas y transparencia. ¿Existe un organismo independiente y sin conflictos de interés que vele porque el precio de una expropiación o un remate sea el precio justo y no una cifra manipulada? La credibilidad de los procesos públicos y judiciales está en juego en la Región de Valparaíso.
