Una revisión realizada a partir de los antecedentes publicados en el Portal de Transparencia Activa del Hospital de Melipilla permitió identificar a los 30 funcionarios que registran los mayores pagos por horas extraordinarias durante los últimos 16 meses, entre enero de 2025 y abril de 2026.
El análisis surge en el contexto de las recientes publicaciones de EVOLUTIVA MEDIOS, medio que comenzó a revisar antecedentes de remuneraciones, nombres y montos asociados a funcionarios del establecimiento. A partir de esa revisión inicial se efectuó una sistematización de los pagos por horas extraordinarias publicados por el propio hospital, elaborándose un ranking que revela cifras que abren nuevas interrogantes respecto al control del gasto público en el sistema de salud.
Los antecedentes muestran que durante el período analizado algunos funcionarios percibieron montos superiores a los $10 millones por concepto de horas extraordinarias, mientras otros registraron promedios mensuales que fluctúan entre los $500 mil y más de $1,2 millones adicionales a sus remuneraciones habituales.
Si bien entre los primeros lugares aparecen médicos y personal clínico cuya labor puede estar vinculada a la continuidad asistencial, también figuran profesionales y funcionarios administrativos, incluyendo ingenieros, contadores, abogados y cargos de apoyo administrativo, algunos con montos que llaman particularmente la atención considerando el escenario de restricciones presupuestarias que enfrenta la red pública de salud.
La situación abre una discusión de fondo respecto al verdadero propósito de las horas extraordinarias dentro del aparato estatal. La normativa establece que estas deben responder a labores impostergables, necesidades excepcionales del servicio y trabajos efectuados fuera de la jornada ordinaria. Sin embargo, cuando determinados funcionarios reciben durante largos períodos montos similares y de manera sostenida, surge la interrogante sobre si dichas funciones continúan siendo extraordinarias o si, en la práctica, se han transformado en una extensión permanente de sus remuneraciones.
La problemática no es exclusiva del Hospital de Melipilla. En los últimos años diversas investigaciones, auditorías e informes de organismos fiscalizadores han detectado situaciones similares en municipalidades, corporaciones municipales y otros organismos públicos, donde las horas extraordinarias terminaron convirtiéndose en foco de cuestionamientos por eventuales sobresueldos, deficiencias de control interno y concentración de beneficios en grupos específicos de funcionarios.
La principal pregunta que emerge de este análisis no apunta únicamente a cuánto dinero se paga, sino a los mecanismos de control que existen detrás de esas autorizaciones. ¿Quién determina que una labor es impostergable? ¿Qué jefaturas autorizan estos pagos? ¿Qué controles verifican que las horas efectivamente fueron realizadas? ¿Por qué determinados funcionarios concentran sistemáticamente una proporción importante de estos recursos?
En momentos en que el propio Gobierno ha insistido en la necesidad de contener el gasto público y racionalizar los recursos del Estado, estos antecedentes vuelven a instalar una discusión que ya ha generado escándalos en distintas instituciones del país: si las horas extraordinarias están cumpliendo su función excepcional o si, en algunos casos, podrían estar operando como mecanismos permanentes de incremento salarial financiados con recursos públicos.
La información expuesta proviene exclusivamente de antecedentes oficiales publicados por el propio Hospital de Melipilla a través de Transparencia Activa. No obstante, la magnitud de los montos observados plantea la necesidad de una revisión más profunda por parte de organismos fiscalizadores, auditorías internas y entidades de control, especialmente considerando que situaciones similares ya han sido objeto de investigaciones y cuestionamientos en distintos organismos del Estado chileno
