Lo que debía ser la cumbre del verano se ha transformado en un campo de batalla. En este primer mes que se va del año, el sector turístico de Reñaca —el epicentro donde convergen chilenos y argentinos— ha sido golpeado por lo que ya llaman el «mes negro». La oleada de cierres de locales nocturnos por supuesta falta de patentes no es solo un trámite administrativo; es la cara visible de una lucha encarnizada entre locales donde la competitividad ha cruzado todos los límites éticos.
El Poder Detrás de la Noche
Los rumores han dejado de ser murmullos para convertirse en gritos en la costanera. Se dice que la entretención ha pasado a ser un botín de guerra para personas que ostentan poder y rangos importantes dentro de la comuna.
En un testimonio exclusivo para EvolutivaMedios, fuentes que exigieron el anonimato como resguardo vital, lanzaron una bomba contra la transparencia administrativa. Aseguran que existen personajes con altos cargos dentro del Municipio que operan en las sombras, intentando «negociar» con los dueños de los locales.
«Hay quienes llegan a saltar un poco a la vereda para poder llevar la fiesta en paz», confiesan los testigos, sugiriendo que la fiscalización es el garrote para quienes no ceden a los acuerdos de estos personeros influyentes.
La Alianza del Dinero
Esta red de influencias no distingue colores políticos cuando hay intereses económicos sobre la mesa. La competitividad extrema ha llegado al punto de asfixiar a los pequeños para favorecer a los que tienen «llegada» arriba. Es aquí donde la realidad de Reñaca parece imitar la ironía del antipoeta Nicanor Parra: «la izquierda y la derecha unida jamás será vencida».
En el Reñaca Vice de este 2026, la unión no es por el pueblo, sino por el control de la caja registradora y el dominio de la noche. Mientras los turistas argentinos y nacionales intentan disfrutar del verano, los locales tradicionales caen uno a uno, víctimas de una estrategia de clausura que muchos califican de selectiva y malintencionada.















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