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La desigualdad en Chile tiene muchas caras; y una de ellas tiene que ver con el uso de las nuevas tecnologías en el mundo digital. El acceso a internet ha sido declarado un derecho humano por la Organización de Naciones Unidas.

Sin embargo, en todo el mundo y particularmente en Chile, falta mucho para que el acceso a internet esté al alcance de todos.

“La brecha no existe sólo respecto del acceso a internet. Hay también brecha en la cobertura, en la calidad del servicio y en las competencias digitales para su uso”, señala el exsubsecretario de Telecomunicaciones Pedro Huichalaf Roa, actual candidato a diputado por el distrito 7, Región de Valparaíso Costa.

La desigualdad digital tiene un impacto cada vez mayor y ha quedado más patente con la pandemia, que ha obligado a trabajar, estudiar, comprar, vender y a realizar diversos trámites, muchos de ellos esenciales, desde el hogar. Y para ello, las familias necesitan imperiosamente contar con una conexión de internet que en los hogares más precarizados no existe.

“Muchas veces el Estado nos obliga a usar Internet. Lo hizo cuando era necesario obtener permisos para desplazarse durante las cuarentenas en una comisaría virtual. Y hoy, hasta para inscribirse en el Registro Social de Hogares y demostrar que la familia es pobre, se requiere internet. Pero el Estado no proporciona internet», señala Huichalaf.

Para el especialista, es urgente no solo que este derecho humano quede consagrado en la nueva Constitución. También se deben crear las herramientas para garantizarlo.

Pedro Huichalaf plantea la creación de un subsidio estatal para que las familias más vulnerables puedan contar con un plan de banda ancha mínimo garantizado. También debe procurar que haya cobertura amplia en el territorio y no solamente en aquellos sectores donde las empresas estiman que es comercialmente conveniente.

Respecto de los costos del subsidio que propone, Huichalaf sostiene que no resulta tan alto. “Actualmente un plan móvil de 50 gigas, que es suficiente para conectarse cuesta alrededor de 10 mil pesos. Y si uno considera el 60% más vulnerable del país en cuanto al número de familias, estamos hablando de entre 250 a 300 millones de dólares anuales aproximadamente. Y el impacto que genera eso en las familias no tiene precio”.

Yo elijo mi PC

El ex Subsecretario de Telecomunicaciones comentó también el programa “Yo Elijo mi PC» que desarrolla la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) desde el año 2009. Esta iniciativa consiste en la entrega de un computador portátil a estudiantes en condición de vulnerabilidad cuando están cursando séptimo básico.


Sostiene que este es un programa destacable, pero ha cumplido a medias con el objetivo de entregar a los estudiantes con menores recursos una herramienta indispensable para su formación, porque si bien junto al computador se les entrega una conexión a internet por un año mediante pequeños aparatos conocidos como BAM (Banda Ancha Móvil), estos pertenecen muchas veces a empresas que no tienen habilitados servicios en el lugar donde el alumno vive.

“Se les permite elegir el computador, pero no la conexión, y entonces ocurre que a pesar del esfuerzo por incorporar al alumno al mundo digital, si le dieron conexión a un servicio que no existe en su barrio, el computador no le sirve”, dice Huichalaf.

Una propuesta en este sentido es entregar también un computador con acceso a internet a alumnos de tercero básico. “La idea es que las niñas y niños al aprender a escribir, puedan adquirir competencias digitales desde su infancia para nivelar la cancha con educación digital. Así podrán tener un mejor futuro”.

La idea, según su propuesta, es que se corrijan todos estos contrasentidos mediante un plan que supere las desigualdades también en el ámbito digital. “Un subsidio a las familias para tener un plan de Banda Ancha, debería considerar también que las empresas amplíen sus servicios a los lugares donde hoy no están operando”, subraya.

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