​¿Justicia o estigma? El dilema de la reinserción tras el «expediente oculto» del huaso Nelson.

En una sociedad que clama por integridad, la pregunta surge con fuerza: ¿Por qué nos cuesta tanto creer en la reinserción?. A menudo, el juicio público es más implacable que el de los tribunales. Lo vemos cuando se despoja de méritos a deportistas como Natalia Duco por errores de dopaje, olvidando sus medallas, o cuando se cuestiona a figuras políticas por sus convicciones religiosas o posturas ante la agenda feminista. Sin embargo, la vara de medir se vuelve más compleja cuando el pasado judicial de quienes redactan las leyes sale a la luz.
El fantasma de Licantén
Uno de los casos que resurge en el debate sobre la coherencia política es el del ahora diputado Nelson Venegas. Aunque hoy ocupa un escaño en el Congreso, los archivos del Juzgado de Letras y Garantía de Licantén guardan un episodio del que pocos hablan.
El 19 de junio de 2012, bajo el RIT 144-2012, Venegas compareció ante la magistrada Macarena del Pilar Yáñez Cerda. No era una visita protocolar. Se trataba de una audiencia de formalización por una falta que pone en riesgo la vida de terceros: conducción bajo la influencia del alcohol.
Los hechos: Una noche en la Ruta J-830
Según el informe fiscal, los hechos se remontan a la noche del 12 de febrero de 2012. Eran cerca de las 21:00 horas cuando Carabineros detectó un vehículo (PPU WC 25-27) zigzagueando peligrosamente por el sector Las Juntas, en la comuna de Vichuquén. Al volante se encontraba el hoy parlamentario.
La prueba de rigor no dejó lugar a dudas:
Examen de alcoholemia: Realizado en el Hospital de Licantén.
Resultado: 0,71 gramos de alcohol por mil en la sangre.
Calificación jurídica: Autor de falta consumada según el Art. 193 de la Ley de Tránsito.
El precio de la suspensión
Para evitar una condena mayor, la justicia le otorgó una suspensión condicional del procedimiento por el término de un año. Sin embargo, esta «segunda oportunidad» no fue gratuita. El tribunal le impuso condiciones estrictas que marcaban la gravedad de su imprudencia:
Sanción Económica: El pago de $50.000 a beneficio del Cuerpo de Bomberos de Licantén.
Suspensión de Licencia: Venegas fue obligado a entregar su licencia de conducir por un periodo de un mes.
La reflexión necesaria
«En todos lados se cuecen habas», reza el dicho popular. El caso de Venegas abre la herida del debate sobre la reinserción y el perdón social. Si una persona puede cometer delitos menos graves y luego aspirar a los más altos cargos de la nación, ¿por qué el escrutinio ciudadano es tan feroz con otros sectores?.
La justicia determinó que el cumplimiento de esas medidas saldaba su deuda legal. No obstante, en la era de la información, el registro de aquella noche en Vichuquén permanece como un recordatorio de que, antes de ser autoridades, los políticos son ciudadanos que también han zigzagueado por la ruta de la ley.

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