El resultado electoral fue un verdadero desastre. Evópoli, liderado por el llamado “Rusio Fiero” redujo drásticamente su representación parlamentaria, alcanzando apenas dos diputados electos, uno de ellos el propio hermano del líder, Tomás Kast. Un logro que, más que consuelo, solo subraya la magnitud de la debacle.
Con la derrota resonando en cada pasillo, las directivas regional y nacional del partido entraron en un frenético juego de culpas.
“Se están echando la culpa unos a otros. Algunos dicen ‘tú tienes la culpa porque me miraste feo’, o ‘porque te llevaste la pelota antes de tiempo’”, relata una fuente cercana a las reuniones internas.
La pregunta que sobrevuela el ambiente es por qué la Directiva no da un paso al costado, sin reconocer los desastrosos resultados que marcan enorme distancia con la promesa de la mesa de Santa Cruz que ofreció elegir “entre 8 a 10 diputados”.
Los cuchillos ya están afilados, pero en vez de asumir responsabilidades, la dirigencia parece más preocupada de encontrar chivos expiatorios para un colapso que muchos consideran terminal.
El caso “Peineta” Garcés: un jefe de campaña bajo sospecha
Uno de los grandes perdedores y blanco de críticas en la Región de Valparaíso es Jorge “Peineta” Garcés. Fuentes internas apuntan directamente al jefe de campaña como el principal responsable de la debacle regional, un personaje de apellido de uno de los personajes de Jim Carrey que cuidaba animalitos en una reconocida película.
“Era un personaje tan misterioso como inexperto —relata un militante—. Todavía nadie sabe bien qué fue lo que pasó con él”, sentencia, dejando en el aire dudas sobre su gestión y su paradero.
El terremoto de la cuñada: la confesión de Santa Cruz
El drama alcanzó tintes shakespearianos cuando el propio presidente del partido —heredero de la dinastía familiar— declaró esta mañana en radio Infinita que “fue un error” que la cuñada del “Rusio Fiero” “fuera candidata a diputada”, decisión que causó la no reelección de “Don Pancho”.
La confesión pública reveló una fractura interna profunda y dejó en una posición incómoda a la directiva nacional y a varias figuras regionales.
Las críticas se extendieron también hacia “Don Pancho”, jefe político de la cuestionada “Señora K”, acusada de haber “destruido el partido a nivel regional mientras tomaba café”.
“Ella está a cargo de la presidencia regional de Valparaíso —explica otra fuente—, pero no hay directivas comunales ni distritales. Nos dimos cuenta de que fue un error, una tragedia griega.”
El fin de la “oxigenación”: la casa del terror
El proyecto que alguna vez quiso “oxigenar la política” terminó, según sus propios militantes, asfixiado.
“El tubo de oxígeno se les acabó”, lamenta un dirigente regional. Otro agrega: “Se les desinflaron las alas del logo, la casa que habían levantado se vino abajo con el viento. Fue un tsunami, un tornado, una crisis climática que destruyó todo”.
La frustración general apunta al giro del partido, que pasó “del sueño original del club de rugby del Rusio Fiero” a un espectáculo político lleno de farándula.
“Convirtieron el sueño en un reality show, en una casa del terror”, resumen las voces disidentes.
Aun así, entre los escombros, algunos destacan el gesto de la juventud Nacional del partido, que pidió formalmente la renuncia de los responsables de la derrota.
Un último acto de dignidad en medio de la tormenta.
Y entre el ruido de los reproches, una pregunta resuena con crudeza:
“¿Por qué no se van tranquilamente a sus casas? Que se saquen una foto de despedida digna… y se vayan en paz. ¿Por qué seguir dando jugo, cuando ya no resultó?”.














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