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El triunfo de la izquierda en la elección complementaria de un parlamentario en Curicó, que la derecha veía como carta segura, encendió las alertas en ese conglomerado y los llevó a quitarle el piso a su candidato presidencial, Julio Durán, en 1964. A esto se sumó que la Iglesia, tradicional aliado del sector más conservador, comenzó a mostrar simpatía por la DC, aunque según los historiadores consultados no influyó electoralmente. Una historia que revela la importancia y efectos de las contiendas electorales locales en un año donde se disputa también La Moneda.

Parecía una simple elección complementaria, debido al fallecimiento de un parlamentario en ejercicio. Tras la muerte del diputado por Curicó Óscar Naranjo Jara (PS), en 1963, su sucesor debía ser elegido en las urnas, a diferencia de lo que ocurre en estos días donde es el partido respectivo el que decide quién utiliza el cupo.

Para la elección, programada para el 15 de marzo de 1964, se presentaron 3 candidatos, representantes de los llamados Tres tercios en que se dividía la política chilena: Óscar Naranjo Arias, del PS, hijo del fallecido; Mario Fuenzalida, de la DC; y Rodolfo Ramírez, del Partido Conservador, por el ala de la derecha.

Esta última se encontraba confiada de un triunfo. En las municipales del año anterior, su alianza junto al partido Radical había obtenido la mayor proporción de votos, un 47%. Aunque el partido más votado había sido la DC, con un 23%. Esa alianza con los radicales no había sido casual. “El gobierno de Jorge Alessandri, para poder tener viabilidad en sus últimos años, tuvo que pactar con los radicales en el Congreso y tuvo que meter radicales al gabinete”, explica a La Tercera el historiador y académico de la USACH, Cristóbal García-Huidobro.

Además, otro factor alimentaba el optimismo derechista. “En las zonas rurales del Valle Central, los partidos Conservador y Liberal habían obtenido siempre altas votaciones, eran, de hecho, su fortaleza”, señala la historiadora Sofía Correa Sutil.

Por eso, la también académica de la U. de Chile asegura que para la derecha la elección complementaria tuvo un cierto carácter plebiscitario. “La elección complementaria por Curicó fue percibida como un anticipo de la elección presidencial de meses más tarde”. Estas estaban fijadas para el 4 de septiembre de 1964.

¿Quiénes iban a ir por esas elecciones? Salvador Allende (en su tercer intento), por la izquierda, apoyado por el FRAP (Frente de acción popular); Eduardo Frei Montalva, por la DC; y el radical Julio Durán, por la derecha. Justamente, representando la alianza mencionada. Además, había otro nombre que los polvorientos archivos han dejado en el olvido: Jorge Prat, de la derecha más nacionalista.

Y como la política da sorpresas, el triunfo de Naranjo hijo, con un 39%, fue denominado con un nombre tan folclórico como decidor: “El Naranjazo”. No estaba en los cálculos de nadie que el PS mantuviera su cupo parlamentario. En segundo lugar, llegó el derechista Ramírez, con un 32%; tercero, el DC Fuenzalida, con un 27%.

Por supuesto, ante el carácter plebiscitario y anticipatorio que la misma derecha había creado, la reacción no se hizo esperar. “La victoria de la izquierda causó una gran preocupación en la derecha, que entendió la elección de Curicó como un preanuncio de la victoria de Allende”, señala el historiador y académico de la USS y la UC, Alejandro San Francisco.

Sofía Correa añade: “Los dirigentes de los partidos Liberal y Conservador se aterraron con el triunfo del socialista Naranjo, y le entregaron su apoyo a Frei sin negociar la enorme cantidad de votos que le traspasaban (47% en alianza con los radicales en las municipales de 1963). Por lo demás Frei declaró que ni por un millón de votos cambiaría una línea de su programa, dándole un portazo a cualquier intento de negociación”.

¿Y Durán? “Sin el apoyo de la derecha, el candidato radical estaba perdido: Durán renunció; luego repuso su candidatura para evitar la destrucción de su partido. Prat, candidato de la derecha nacionalista, se retiró”, añade la historiadora.

Ahora, según Cristóbal García-Huidobro, Durán nunca convenció del todo a la derecha. “Conservadores y liberales no estaban agradados de votar por un radical, pero lo consideraban el mal menor. La derecha lo apoyaba a regañadientes. No estaban tan seguros de que sacara la primera mayoría, entonces por eso decidieron votar por Frei, y eso rompió en forma ficticia los tercios”.

Apoyar a Frei y quitarle piso a Durán no le salió gratis a la derecha y causó un terremoto grado 9 en el sector. “La decisión de restarse en la elección presidencial y dar su apoyo incondicional a Frei, le costó su existencia a los centenarios partidos Conservador y Liberal –explica Sofía Correa–. En la elección parlamentaria de 1965 su votación se redujo en conjunto a un magro 12,5%. Los votantes liberales habían apoyado a las fuerzas de Frei, en quien veían un líder moderno, cosmopolita y anticomunista, apoyado por Estados Unidos”.

El factor de la Iglesia

Otra corriente, hasta ese momento subterránea, emergió también para complicar algo más el cuadro: el apoyo de la Iglesia Católica a la DC. “El Partido Conservador había perdido su razón de ser como el partido de la Iglesia Católica, la que, en una carta pastoral de 1962, le había expresado abiertamente su rechazo y su vinculación al Partido Demócrata Cristiano; su electorado se volcó a la Democracia Cristiana”, señala Sofía Correa.

Fuente : https://www.latercera.com/culto/2021/05/24/el-recuerdo-del-naranjazo-la-contienda-que-llevo-a-la-derecha-a-apoyar-a-frei-para-impedir-el-triunfo-de-allende/

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