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Daniela Pizarro al presentar problemas dentales decide ir de manera urgente a un centro de atención, en ese sentido, elige Clínica Volans para solucionar su problema con profesionales que prestan servicio en el lugar

El mes de marzo fue clave para un cambio en la vida de Daniela Pizarro, el día 12 de ese mes solicita una hora de urgencia para extracción de muela del juicio a la Clinica Volans, lugar donde atienden los dentistas Paulina Ceballos y Pablo Molinare, profesionales que la trataron.


Previamente, la secretaria le informa que debe realizar una evaluación antes de retirar la muela -inferior izquierdo- y queda la hora fijada para el 14 de marzo. Ese día, la Dra. Ceballos atiende a Pizarro donde comenta que el tercer molar producía una lesión y era necesaria la extracción, además de otra muela que se encontraba al lado izquierdo bajo. Asimismo, le indica mediante una orden médica que debe realizar una radiografía panorámica y un scanner. Así también, receta Amoxicilina para una infección que era necesario controlar antes de la cirugía.


En el mismo momento se agenda la hora de la cirugía para el día 23 de marzo con el Dr. Pablo Molinare. Al día siguiente de la atención, Daniela Pizarro comienza el tratamiento con Amoxicilina y realiza la radiografía panorámica en el Centro Medico Inalto, misma que es enviada vía mail a la Clinica Volans para presupuesto de la cirugía. En el momento, recibe la información de cambio de hora para el 16 de marzo, solo un día después de iniciado el tratamiento para la infección, hora que accedió tomar luego de hacer las consultas pertinentes a la secretaria de que no habría complicaciones, donde también se le informó que el cirujano confirmó que no existirían contraindicaciones.


En este sentido, Daniela Pizarro acude el día 16 de marzo y la atiende el Dr. Pablo Molinare, profesional que cuenta con el título general de odontología, no así la especialización maxilofacial. Junto a la asistente le realizan la extracción de la muela y le receta Nefersil fast y Meloxican. Además de asistir el 23 de marzo para el retiro de puntos.


Al día siguiente, Daniela amanece con molestias post cirugía y continúa así los días siguientes. El 19 de marzo, Daniela se percata que al molar que estaba al costado de la cirugía, le faltaba un pedazo, donde se da cuenta que le genera más dolor que la misma cirugía, lugar donde la radiografía acusa una lesión oclusodistal compatible con caries y continúa con molestias al día siguiente.


El 21 de marzo se comunica vía WhatsApp con la clínica para comentar sus dolencias y preguntar si puede continuar con el tratamiento de los medicamentos ya que la prescripción había terminado, también solicita que el día agendado para la extracción de puntos se le repare la muela que le faltaba -a su criterio- un trozo, donde le respondieron que lo más probable es que pudo ser una tapadura o carie que ocasionó la fractura del molar.


El mismo día, la revisa la Dra. Ceballos donde certifica que efectivamente rompieron la pieza dental y que la repararía. Realizan nuevamente una radiografía, esta vez, en la misma clínica y aparece la lesión que Daniela temía. Se debe destacar, que ningún tratamiento farmacológico aliviaría la lesión, sino que una endodoncia, no una reparación superficial y cosmética como una tapadura, donde se observa una negligencia al no prever esta situación con anterioridad e informar a la paciente. En el procedimiento aplicaron anestesia, es ahí donde continúa su pesadilla.


Una nueva molestia aparece al día siguiente, cuando al adormecimiento de su cara se suma la molestia en su ojo derecho, donde siente una tensión hacia abajo del mismo, la boca tensa y recogida. A la mañana siguiente, continúa de la misma manera y entra en pánico al creer que se trata de una parálisis facial. Frente a esto, envía un video a la clínica y la citan de inmediato para ser atendida por el mismo cirujano responsable de la primera intervención, Dr. Molinare, donde presenta alveolitis y le realiza una limpieza y confirma que se trataba de una parálisis producto de la mala administración de anestesia por parte de la Dra. Ceballos, pero que no era nada grave, ya que decantaría al paso de una semana donde debía tomar corticoides, vitamina B y otro medicamento. El Dr. Molinare no informa en la ficha clínica el nuevo antecedente de alveolitis, ni tratamiento ni procedimiento realizado.


El día 24 de marzo, Daniela recibe un WhatsApp por parte de la clínica preguntándole sobre su estado, le informan que los doctores y especialistas de la clínica habían evaluado su caso y le explican que la complicación del procedimiento con anestesia es propia a la reacción de cada paciente, difícil de prever y poco común, donde son molestias transitorias. Finalmente, le ofrecieron de manera gratuita ayuda kinesiológica para su pronta recuperación con terapia. Ante el ofrecimiento Daniela accede al verse notoriamente afectada en su parte emocional y no poder volver a su vida cotidiana de manera normal. Mientras, las conversaciones vía WhatsApp continuaron para acomodarle horarios y saber su estado de salud. El 29 de marzo comienza la primera atención Kinesiológica y el 30 de marzo, tuvo control por el tema de la alveolitis y parálisis con el Dr. Pablo Molinare.


Luego de esto, Daniela decide llevar su problema un paso más allá y entrega su caso al abogado Iván Barrera. De esta manera, para aclarar la negligencia éste entrega todos los antecedentes de manera formal a la clínica a modo de informar que su clienta efectivamente tuvo una parálisis facial, resultado de una iatrogenia, además de que Daniela al sufrir este acontecimiento perjudicial para el desarrollo diario de sus funciones, dejó de percibir sus ingresos por no poder presentarse a trabajar, además del daño moral, sufrimiento, dolor o molestias que le han significado esta sensibilidad física, daño que debe ser reparado, mediante una solución colaborativa extrajudicial y consideración de una indemnización de perjuicios derivados del evidente daño ocasionado.


Respuesta de la Clínica Volans


La clínica apuntada como responsable se defiende tajantemente -en el mes de abril- que las acusaciones difieren y que “carecen de respaldo científico”. De este modo, los antecedentes presentados dañan el dialogo y la búsqueda de causas y posibilidad de responsabilidades, ya que incurren en acusaciones graves. Mantienen la postura de que lo ocasionado fue una complicación posterior al procedimiento y que no incurre en una mala praxis de sus profesionales. Enfáticamente respondieron que “de no llegar a un acuerdo firmado, lamentablemente no podremos seguir realizando las terapias ofrecidas y controles a la paciente afectada”. En este sentido, a la fecha no se hicieron responsables de ningún gasto adicional que ha debido incurrir la afectada pues las molestias continuaron en el tiempo.


Las molestias persisten al presente mes de junio


Daniela Pizarro aún se encuentra con parálisis facial y por este problema aún no puede presentarse normalmente a su trabajo. Para poder apalear un poco la situación, Daniela ha recurrido a realizar pollas para reunir fondos para gastos médicos de los especialistas a los que debe acudir para tratar su lesión. Es así como ahora tiene que tratarse con profesionales de diversas áreas para poder solucionar de alguna manera lo que hicieron en la clínica. De manera particular ha debido asistir a kinesiólogo maxilofacial, fonoaudióloga, neurólogo, psiquiatra y terapias alternativas como acupuntura, y biomagnetismo, donde contabiliza 6 especialistas que ha debido recurrir y pagar de manera particular. Daniela Pizarro hace un pequeño desglose de los gastos, cada sesión de psiquiatra tiene un valor de 60 mil pesos, neurólogo de 45 mil pesos, fonoaudióloga de 25 mil pesos (2 veces a la semana) y kinesiólogo 30 mil pesos solo evaluación para este 28 de junio, ya que aún no empieza la terapia luego de haber recibido las terapias kinesiológicas que ofreció la clínica y que ya no están disponibles luego de recibir la notificación de indemnización por parte del abogado de Daniela.


Plato único para sus terapias


Este sábado 18 de junio realizará un plato único a beneficio para seguir recaudando fondos para los especialistas que la están tratando, más los gastos honorarios de abogado para cubrir la parte legal y llegar al fondo de esta negligencia médica que no ha tenido solución por parte de la Clínica Volans.

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